jueves, 22 de febrero de 2024

¿Otras civilizaciones? ¿cuántas veces ha sucedido?


¿Podrían haber existido otras humanidades? 

La respuesta no está en el pasado como el sentido común nos indica, por el contrario, la respuesta está en el futuro. De haber existido civilizaciones anteriores, sus vestigios pudieron haber desaparecido hace miles de años y su rastro podría haberse perdido en la noche de los tiempos. Veamos porqué.

Toda la materia está compuesta por átomos cuya energía decae conforme va pasando el tiempo. Eso explica por qué un elemento pasa de ser radiactivo a dejar de serlo con el paso del tiempo. La consecuencia natural del decaimiento es la transformación de ese material en otro, proceso que por cierto se da en el mismo seno de las estrellas.

Los materiales como el hormigón, el acero o la madera se van deteriorando por el paso del tiempo, pero también por el decaimiento natural de la energía de los átomos que los constituyen. Así las cosas, ninguna obra humana es para siempre y mucho menos si estas se dejan a la intemperie y sin mantenimiento.

He aquí algunos datos importantes para poner en contexto la vida útil de algunos materiales:

 

Materiales de Construcción

Acero:                                     100 años

Cemento:                                50 a 70 años

Ladrillos:                                 70 a 100 años

Madera:                                  70 años

Varillas y vigas de acero:        200 a 500 años

Aluminio:                                 30 a 80 años

Vidrio:                                      5000 años

 

Otros Materiales:

Papel/Cartón:          1 año

Latón:                    10 años  

Madera ligera:         2 a 3 años

Alimentos:               6 meses

Latas de refresco:   30 años

Tetrabrik:                30 años

Plásticos:                100 a 300 años

Pilas:                      500 a 1000 años

Pet:                        1000 años

Unicel:                    500 a 800 años

 

Como es evidente, ninguna edificación humana podría sobrevivir por muchos años a un cataclismo apocalíptico que casi extinguiera de golpe a la especie humana y dejara a su suerte a las miles de construcciones hechas antaño por la civilización. Imaginando que dichas construcciones hubieran sido afectadas, no solamente por las inclemencias del tiempo naturales de la Tierra, como incendios forestales, tornados, huracanes, tsunamis, lluvias constantes y terremotos; sino también por el evento mismo que desapareció a la raza humana, (que según el caso podría ser contaminación radiactiva severa y lluvia ácida, si se tratara de una guerra nuclear; o un aumento súbito e intenso de la temperatura en toda la superficie terrestre, incendios devastadores, terremotos superiores a 10 grados Richter y tsunamis de al menos 50 metros de altura, si se tratara de un meteorito similar al que extinguió a los dinosaurios) estas no durarían más de cinco mil años, o exagerando diez mil, antes de que literalmente se desintegraran y desaparecieran tras un espeso follaje que recubriría todo el Planeta, así como bajo toneladas de tierra que iría, poco a poco, enterrando cada uno de los pequeños vestigios que pudieran dar cuenta de nuestro paso por este planeta. De no ser por las pirámides que, a mi modo de ver, justo tienen esa geometría y están hechas de esos materiales para hacerlas perdurar por más tiempo que el que deberían, no quedaría piedra sobre piedra de ninguna de las ciudades hechas por los humanos en 15 mil años.

Ahora veamos, si la Tierra tiene aproximadamente 4500 millones de años, si la vida en el planeta apareció hace 3770 millones de años, si hace 530 millones de años se dio la gran explosión de vida en el cámbrico, si los mamíferos aparecieron hace 230 millones de años, si el primer ancestro del hombre moderno apareció hace 4 millones de años, y el homosapiens hace 200,000 años; ¿Cuántas civilizaciones pudieron existir que florecieron y desaparecieron antes que nosotros, sin dejar el menor rastro? 

Según los antropólogos y arqueólogos modernos los primeros vestigios de nuestra civilización aparecieron en el sudeste de Turquía, en Gobekli Tepe y muestran como una prematura civilización fue capaz de asentarse y realizar construcciones de piedra hace doce mil años. A partir de ahí, han desfilado cientos de civilizaciones que han aparecido y desaparecido de la faz de la Tierra, dejando vestigios de su paso; sumerios, egipcios, mayas, hopi, olmecas, incas, romanos, son algunos ejemplos de civilizaciones que duraron cientos de años, pero que terminaron por extinguirse y dieron paso a sociedades más complejas. Abreviando, al ser humano le ha llevado 12 mil años llegar de cero, al desarrollo social ty tecnológico que tenemos en nuestros días. Esto significa que sobre los 200 mil años de existencia del Homosapiens, durante 188 mil años se dedico a vagar, o al menos esto es lo que la ciencia quiere que creamos, pero ¿es creíble?

Si la reflexión del principio sobre el tiempo que llevaría destruir y enterrar los vestigios de nuestra civilización en caso de que esta desapareciera súbitamente (algo así como 15 mil años) es verdadera, y si a una sociedad le lleva como máximo 15 mil años desarrollar la cultura y la tecnología necesaria para crear armas de exterminación masiva para auto aniquilarse, podríamos establecer ciclos de 30 mil años entre la aparición, desaparición y destrucción de sus hábitats. Ahora bien, esto nos arroja sobre 200 mil años, al menos 5 civilizaciones similares a la nuestra que nos han antecedido y que no han dejado muestra de su paso en el planeta. Esto es curioso porque justo ese el número de civilizaciones que manejan algunas culturas ancestrales como los mayas o los indios hopi. Está sin duda la historia de la Atlántida, y los no pocos objetos llamados ooparts, que atestiguan la presencia inexplicable de civilizaciones miles de años anteriores a la nuestra.

A mí me parece que si bien, 5 civilizaciones pueden ser demasiadas, podríamos aceptar que al menos 2 si podrían haber existido y desaparecido en la noche de los tiempos, sin que nosotros pudiéramos probar este hecho.

Adelanto que nosotros no seremos la última civilización.


miércoles, 21 de febrero de 2024

ETERNOS 2da parte


 

El biocentrismo es una posición metafísica que justifica, sin demostrar, que nadie muere, que seguimos líneas continuas y que en una realidad de universos  paralelos, bien podríamos tomar bifurcaciones interminables dejando tras de sí, en cada una de ellas, personas y conocimientos de vidas anteriores. Desde este punto de vista, morimos para los demás pero nunca para nosotros mismos.

En su libro, "Sombras de la mente", Roger Penrose, celebre astrofísico y colaborador de Stephen Hawkings en el descubrimiento de los hoyos negros, argumenta que la consciencia es el resultado de un proceso cuántico dentro de los microtúbulos de las neuronas. De ser así, el pensamiento, y en consecuencia, la realidad que percibimos, estaría definida por las leyes de una física que es probabilística, en vez de determinista. De ser así, entenderíamos que la conciencia es no local, y que aunque el cuerpo muera, la consciencia perdurará y podrá ser trasladada al infinitum, a distintas entidades humanas o no. La mente antes que el cuerpo, la vida no es la consecuencia de interacciones de una maquinaria obsolescente, por el contrario, la consciencia es la que imagina a la materia y la crea.


Encuentro liberadora esta conclusión, porque nos permite vivir sin temor y enfocarnos en el verdadero sentido de la vida, ya no se trata de perpetuar por perpetuar, sino de mejorar en cada vida que nos toca repetir, para finalmente liberarnos de este ir y venir sin fin, como lo señala desde antiguo, la rueda del Samshara.


Aunque he de admitir que esto también tiene su lado tenebroso, porque si la muerte y la vida son dos caras de la misma moneda, si la muerte no existe, entonces la vida tampoco y eso nos propone a una nueva definición de la vida que no trataremos hoy aquí.