miércoles, 9 de octubre de 2024

Con el perdon de Freud: La realidad en el nuevo paradigma cuántico (Un marco teórico para explicar fenómenos paranormales)

Me confieso, como muchos que me conocen lo saben, un apasionado de los fenómenos paranormales, pero no tanto por el morbo que, en sí mismo, revela de las personas que buscan en ello, el asombro fácil. El "MISTERIO" es, desde el inicio de la humanidad, aquella fuerza que nos ha impulsado a buscar respuestas y entender al UNIVERSO. Todo fenómeno natural, fue en un inicio, un evento sobrenatural, una bendición o un castigo DIVINO. Los primeros científicos fueron seres inconformes, que en la búsqueda de la verdad, encontraron por casualidad la CIENCIA. Mujeres y hombres que no aceptaron un dogma por respuesta y tomaron de la realidad, las evidencias para construir un saber. Hoy, por desgracia, la CIENCIA, se ha vuelto dogmática y servil a los intereses de quien la patrocina. Saber cuesta, y los saberes ya no son para todos, porque ni todos están preparados para entender, ni todo conviene ser compartido. Pero la verdad, que es como el agua, se cuela aún si las paredes que la encierran son gruesas, gotea por las grietas que inevitablemente se forman tras largos años de negación de lo que la gente atestigua. La INQUISICIÓN ya no es espiritual, hoy es intelectual. Los castigos ya no son corporales, el descrédito, la burla y el escarnio público, han remplazado las máquinas de tortura que como antaño, sentenciaban al ridículo, la miseria y la muerte, a todo aquel que se atreviera a cimbrar, la estructura sobre la cual, se encumbraba el poder político-social de cualquier época. Pero no por ocultar deja de pasar, no por ningunear, deja de ser verdad. Y es ahora cuando la tecnología permite que se multipliquen la recolección de evidencias de fenómenos paranormales; las cámaras telefónicas, las cámaras de vigilancia, los sensores de movimiento, han evidenciado todo tipo de fenómenos que de no haber sido grabados, no serían creíbles. Pero son tantas las evidencias que el fenómeno se ha convertido en una acumulación de anécdotas que confunden y trivializan su importancia. La leyenda se ha vuelto tema de café, en donde da lo mismo si hablamos de extraterrestres, fantasmas, rencarnaciones o poltergeists. Y no es que dichos temas sean un sin sentido, por el contrario, creo profundamente que la mayoría de la gente cuenta la verdad, pero analizar caso por caso, fenómeno por fenómeno, es estéril. Lo hice por muchos años, hasta que entendí que el problema no es el fenómeno, sino la lente que los observa. Decir que se cree en extraterrestres porque viste o grabaste un OVNI, o en "El más allá" porque viste o grabaste una sombra; es pueril, sincero, pero falto de argumento teórico. El estudio de los fenómenos paranormales necesita un marco teórico serio, que situé a cada fenómeno en su lugar. Y esa es la intención de este post.

En este trabajo expongo un esquema que, después de muchos años de búsqueda y estudio, revelaría las relaciones que gobiernan la realidad que vivimos. No espero seguidores, pocos entenderán de lo que estoy hablando, y muchos menos coincidirán; pero esto no impide que diga lo que pienso y que con todo derecho, lo publique. Las teorías son tan verdaderas, como son capaces de explicar fenómenos inexplicables, y es por esto que vale la pena tomarla en serio. Probar lo que digo es imposible. Ni si quiera el psicoanálisis es considerado ciencia por muchos estudiosos. El método científico no puede analizar lo que expongo, porque este se detiene en lo material y de lo que yo hablo, ya no pertenece a esa dimensión, es pues, por el momento, más una filosofía que una teoría. Se que en 50 o 200 años, esto se habrá comprobado, cuando hayamos superado el paradigma materialista; y el método científico haya evolucionado para estudiar también fenómenos humano-energéticos.

Encuentro que la realidad que percibimos depende de 3 contextos que interactúan al mismo tiempo para darnos la sensación que nuestro entorno es fluido y constante.

Cada uno de estos estados está respaldado por evidencias empíricas sólidas que nos guste o no, existen y están documentadas. Las grabaciones y testimonios que dan cuenta que la realidad está lejos de ser fiel reflejo del mundo en que vivimos han sido tomadas de fuentes oficiales, de investigaciones hechas por profesionales y de personas cuyo prestigio es intachable.

Voy a presentar cada uno de estos contextos y los vínculos que los relacionan.


CONTEXTO 1

Desde hace más de un siglo sabemos que lo que nuestros sentidos son capaces registrar es solamente un pequeñísimo intervalo dentro de la amplia gama de frecuencias que existen en LA REALIDAD. Vemos frecuencias que van de 430 a 770 THz (luz visible) y escuchamos frecuencias que van de 20 a 20 mil Hz. Por arriba o por debajo de estas frecuencias, somos incapaces de detectar cualquier sonido o imagen que suceda en LA REALIDAD. Nuestra realidad esta restringida a este intervalo, y es dentro de él que la magia de la vida transcurre; amaneceres, cumpleaños, puestas de sol, risas y la voz de mamá se comprimen en una pequeña singularidad de crestas y valles que nuestros sentidos son capaces de captar. Sin embargo, y aunque vaya contra toda lógica, que no seamos capaces de distinguir este otro intervalo de frecuencias, no quiere decir que no existan, ni que no exista una realidad que, por derecho propio, nos rodea a cada paso que damos. La biología como la evolución han delimitado lo que para el ser humano es relevante para su subsistencia y han dejado de lado, la facultad de registrar realidades que no intervienen en el duro proceso de la procreación. Según la ciencia, la vida existe solamente en este limitado intervalo y fuera de él, todo es energía, frecuencias incapaces de formar materia, aunque no imposibilitadas para destruirla. Desde este enfoque, la realidad se restringe a lo que el ser humano puede catalogar en este intervalo, en donde interactúa con la materia. Pero yo me pregunto, ¿Qué derecho nos hemos atribuido para delimitar la vida en función de la capacidad que tienen nuestros sentidos para desentrañar la maraña de energías que nos atraviesan todos los días? ¿Qué sabemos de la conciencia, si damos por hecho que esta, es producida solamente, por y en el cerebro? ¿Y si el paradigma materialista está equivocado y no es así, sino al revés? ¿Y si más bien somos una entidad energética atrapada en una dimensión material cuyo intervalo de frecuencias nos aprisiona y reduce? ¿Podemos asegurar que entidades energéticas inmateriales, y por lo tanto, invisibles en nuestra realidad, no tienen consciencia? No son pocos los casos bien documentados de personas que tras un accidente o enfermedad, sufren una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) durante la cual, son capaces de verse a si mismas y al entorno en donde intentan volverlas a la vida, en este estado de muerte clínica, también son capaces de atravesar muros, de bilocarse y ver a familiares en donde quiera que ellos se encuentren. Y vuelvo a preguntar ¿y si la conciencia, que al parecer, sería no local, al morir el cuerpo, regresa a esta dimensión energética de donde provino al nacer? ¿Será entonces que así como existimos en esta dimensión no corpórea, existen otro tipo de entidades de orden superior que de pronto, pueden intervenir en nuestra dimensión material a voluntad, para bien o para mal?

Por otro lado, además de lo limitados que están nuestros sentidos para entender el mundo, hay que agregar que de esta información que se capta, mucho se filtra y es archivado en el subconsciente. Nuestro cerebro, creámoslo o no, censura o prioriza lo que a nuestra realidad es necesario o peligroso; años de formación en la infancia moldean y estructuran millones de cadenas neuronales que como autopistas, agilizan, desvían y dirigen los inputs recibidos por nuestros sentidos para arrojar, después de algunos años, una realidad similar a la de millones de personas que ya la habitan. Un cerebro funcional, refleja una realidad mundana y común, coherente y eficiente. Millones de años de evolución, y un adecuado acondicionamiento social (educación le llaman algunos) dictan un entramado neuronal adecuado para que veamos el color rojo, como todos dicen que es el rojo, y no salgamos a la calle desnudos. La locura, es todo aquello que sale de este molde esperado y arroja una realidad distinta, producto, muchas veces, de un andamiaje neuronal deformado. "En mi familia vemos a los muertos" -decía mi tía, que se jactaba de que la molestaban personas que querían comunicarse con sus seres queridos. En mi post "El origen del miedo" argumenté que este terror inexplicable que nos asalta sin razón aparente, y nos pone alerta a pesar de que el contexto en que nos encontramos sea seguro, podría deberse a inputs reales captados por nuestros sentidos, pero que son censurados y almacenados en el inconsciente, en este archivero donde guardamos todo lo que la mente esconde, porque lo considera peligroso o inadecuado para nuestra salud mental. No obstante, que se censure no quiere decir que no sea real y que en algún momento, esto represente una amenaza.

Así que estamos a dos filos, por un lado tenemos una serie de sentidos limitados que apenas alcanzan a dar cuenta de un segmento ínfimo de LA REALIDAD que nos rodea, y por otro tenemos una mente que censura y clasifica la información que recibe para arrojar un producto lindo y pulcro que podemos compartir con los demás, la realidad. Pero, yo me pregunto ante esta disyuntiva, ¿podemos decir que es LA REALIDAD, a partir de la realidad en la que nos encontramos? ¿Es la realidad (lo que vemos, oímos, y sentimos) idéntica a LA REALIDAD (toda la información en bruto que existe antes de ser recolectada y clasificada por los sentidos)? Yo creo que no, por mucho que el mundo (gobiernos, institutos científicos, neófitos ilusos) se empeñe en decir que sí.

Y es que es natural pensar así, porque es en esta realidad donde vivimos, progresamos, amamos y sufrimos, es la realidad del apego, de la pertenencia. Priorizamos el YO y nuestro EGO, procurando evitar el sufrimiento y la perdida. La vida es una, material y tangible, la tomas o la dejas, el placer y el hedonismo son los reyes en un mundo en donde la ley del más fuerte, poderoso, o desalmado prevalece. En nuestra pequeña parcela de realidad, competimos con otros por tener lo mejor a cualquier precio, e intentamos alargar una vida sin sentido, solo para cambiar lo funcional, por algo igualmente funcional pero más nuevo y caro. No nos damos cuenta que somos mucho más que materia, que somos energía (quizás inmortal) que temporalmente vibra en un campo cuántico (dimensión espacio-temporal) que nos permite experimentar una existencia material, que como entidades energéticas jamás podríamos. El YO surgiría del conflicto entre el avatar y la entidad que habita el avatar (entidad inmortal). Al inicio, el avatar se entiende como el dueño absoluto de su realidad, que considera única e irrepetible, y en consecuencia, prioriza la satisfacción de sus deseos y experimenta la pulsión de muerte, que desencadena el miedo y el apego. En este estado, el avatar se angustia delante de la inevitabilidad de la muerte y compensa el vacío de una existencia sin sentido, con objetos materiales que no terminan de satisfacerlo. Solamente cuando, por alguna circunstancia extraordinaria (ECM, remisión médica, sincronicidades, iluminación, meditación profunda, regresiones, encuentros con entidades de realidades alternativas (extraterrestres, seres de luz, seres del bajo astral)), el avatar cae en la cuenta que la realidad que experimenta el YO, puede ser una ficción y comienza a replantearse lo que él considera realidad. Este es el primer paso en un camino que lo llevara al conocimiento de su verdadero YO (SUPER YO), para finalmente encontrar el camino que le permita salir de la Simulación hacia LA FUENTE.

Tal vez, si entendiéramos esto, tendríamos menos apego a las cosas terrenales que nos importan, porque a fin de cuentas, estas no definen, ni quienes somos, ni cual es nuestro fin, son solo elementos ficticios que la Simulación nos pone a nuestra disposición para desviarnos del objetivo principal, que para mí es AMAR a todos siempre.


CONTEXTO 2

El físico y ganador del premio nobel, Roger Penrose en su libro "Las sombras de la mente" argumenta que en los microtúbulos de las neuronas, podrían alojarse reacciones químicas que por su dimensión, podrían vincular la conciencia a un fenómeno cuántico. De ser así, la conciencia estaría conectada a esta fenomenología y por lo tanto, sería susceptible de tener sus propiedades y sufrir sus consecuencias. Podría por ejemplo, conectarse con otra consciencia o realidad, a miles de kilómetros instantáneamente. De la misma manera, una consciencia cuántica podría hacerse presente en distintas realidades al mismo tiempo, en la medida que su portador no sea consciente de ellas. Esto podría explicar el mecanismo que nos permite formar parte de la consciencia de otras personas, es decir, volvernos parte de su realidad, sin que seamos conscientes de ello, algo que me suena mucho a "Inconsciente colectivo". De la cuántica también podríamos extrapolar que la consciencia es atemporal, no responde a un tiempo cronológicamente definido. Es decir, esta en el pasado, en el presente y en el futuro, al mismo tiempo. Solamente es el colapso de la función de onda que materializa nuestra realidad en el presente, lo que nos hace pensar que el tiempo es lineal. Desde este punto de vista, la consciencia posee el conocimiento del pasado y del que vendrá (Registros Akashicos).

Por otro lado, las miles de evidencias paranormales que dan cuenta de fenómenos inexplicables como la rencarnación, las ECM y el espiritismo, apuntan a que la conciencia es "no local", es decir, que no es producto de los procesos mentales inherentes al cerebro, ni radica en su interior; por el contrario, la consciencia sería una entidad independiente y el cerebro funcionaria como una especie de antena-receptor capaz de sintonizar solamente la frecuencia que sería nuestra conciencia. Esto no se opone al hecho de que el cerebro, como entidad material, también es responsable de nuestras funciones básicas, y nuestra interacción con la realidad que nos rodea. Es un hecho que ciertas secciones del cerebro son responsables de muchas funciones corporales que cuando son dañadas, resultan incapacitantes; sin embargo la conciencia superior, esta que esta vinculada, por ejemplo, con la creatividad y define el temperamento y nuestro comportamiento, podría encontrar su origen más allá de nuestro cerebro. Esto es bastante coherente con el hecho de que el cerebro permita, en la intimidad de la neurona, fenómenos cuánticos, y con el hecho de que el cerebro funcione como un filtro, dictaminando lo que sube a lo consciente o deja en el inconsciente.

En este nivel, la consciencia no está conectada con los sentidos que describen la materia, en este nivel habita lo que podríamos entender como el SUPER YO o espíritu, la esencia real de la conciencia que habita temporalmente el avatar que decimos "YO". Sin embargo, en este nivel, el SUPER YO es eclipsado por el "Yo" que sucumbe a la realidad provista por los sentidos y se rinde a los placeres temporales y efímeros que seducen al avatar. En la mayoría de los casos, este nivel solo queda en evidencia cuando el cerebro se apaga y los sentidos son anulados. En ese momento, la conciencia no local toma el control y es cuando los fenómenos sobrenaturales comienzan a aparecer. Las personas que han sufrido una ECM son testigos de este prodigio, así como las personas que practican meditación profunda a través del control de la respiración, y que logran apagar sus sentidos para conectarse con su ser superior.


CONTEXTO 3

En 1999 apareció en las pantallas un largometraje que haría mella en la historia del cine y se convertiría en una película de culto, referente inevitable cuando de realidad hablamos. "Matrix" hizo que nos preguntáramos si el mundo en que vivimos era real. La gran simulación, llamada Latice por Jacobo Grimberg, tiene serios argumentos para ser tomada en cuenta. Si en verdad la realidad es una simulación, debería mostrar grietas o fallos que evidencien su inconsistencia, y los hay, por montones. Eventos grabados en video que van en contra de lo que la física permite, fenómenos meteorológicos incongruentes, diagnósticos mortales con remisiones inexplicables, sincronicidades imposibles y fenómenos aéreos extraordinarios conocidos como OVNIS, UFOS, o WAPS; son evidencias duras de que en la realidad que percibimos, hay algo que no concuerda. Explicar estas incongruencias, culpando al receptor e interprete del fenómeno anómalo, ya no es valido, la locura ya no es respuesta. Tenemos que ir al fondo de la cuestión y aceptar que probablemente la realidad que percibimos, no es más que un montaje. Para no ir muy lejos, nuestra hoy incipiente tecnología computacional con apenas 80 años de edad, ya es capaz de realizar simulaciones muy reales, y la IA mejora, por mucho, desempeños humanos. ¿Qué sucederá con ella en cien o quinientos años? ¿Seriamos capaces de diferenciar la realidad de una simulación en mil años? Además, tenemos que tomar en cuenta que hay elementos físicos que delimitarían, lo que se puede o no hacer en la simulación. La discrecional velocidad de la luz, parecería un limite impuesto por un procesador que no deja que nada se mueva más rápido. Los mínimos de Planck parecerían delimitar la mínima energía y el mínimo espacio en donde pueden convivir la materia y la energía. En una Simulación cabria esperar que hubieran reglas infranqueables que delimiten el tipo de interacciones que se darán, porque esta simulación depende de elementos tecnológicos intrínsecos al equipo desde el que se esta emitiendo.

La SIMULACIÓN (O ELLO para Freud) es la fuente del placer de donde se nutre el "YO" o mente filtro, para anclarse a la realidad, es el campo de juego, el portal o interfaz, en donde interaccionamos con los demás; sin embargo, no pertenecemos a ella, y es menester de cada conciencia, liberarse de esa realidad, dominando al EGO y al apego, para salir de LA REALIDAD, y alcanzar LA FUENTE primigenia de nuestra energía inmortal.


LA FUENTE

Es el estado de donde todos provenimos y a donde nos dirigimos cuando la SIMULACIÓN desaparece. Es lo que describen las personas en una ECM, o lo que los místicos alcanzan, durante la meditación profunda y una vida de dominar al ego y los vínculos con los que la realidad tienta al AVATAR para alejarlo de su objetivo principal (entender que nada es real y que es indispensable controlar y tener a raya a las emociones que sentimos y hacemos sentir). La FUENTE es el estado de absoluto AMOR, que es atemporal y no local. Cielo, Nirvana, Paraíso, llamémoslo como sea la voluntad de cada quien, es, a decir de quien ha estado ahí y a podido contarlo, nuestra verdadera casa.


¿Y ESTO DE QUÉ VA?

Encuentro que este esquema permite ubicar de donde pueden proceder los fenómenos, hasta hoy conocidos, como paranormales, y ver cuales pueden ser sus relaciones y alcances. Desde mi punto de vista, toda la fenomenología considerada "sobrenatural" viene de un mismo principio y se ramifica de formas diferentes. En el fenómeno "sobrenatural" la psique humana es fundamental, es de alguna manera, victima y victimaria, su relación con la simulación, de donde yo creo provienen la mayoría de los fenómenos paranormales, la vuelve testigo y creadora de los mismos. No estoy diciendo que sean alucinaciones, estoy diciendo que la realidad, bajo el esquema que estoy planteando, puede ser alterada, no solamente por nuestros limitados sentidos o nuestro cerebro filtro, sino por nuestro vinculo con la simulación y el hecho que la mente también funciona como un radio trasmisor que vincula nuestro yo sensitivo con nuestro yo no-local.

La época de los "FANTASMAS, EXTRATERRESTRES, DEMONIOS O SERES DE LUZ" ha terminado y no porque hayan dejado de existir, creo son entidades reales, en la medida en que la realidad, producto de la simbiosis mente-simulación, las vuelve tangibles. Hay detrás del teatro de la realidad, una intensión que usa nuestro entender del mundo para interactuar, según la época, como mejor le convenga y mejor lo aceptemos.

Ese "más allá" que bien podría pronunciarse en español "más ALÁ", es una selva llena de entidades de toda índole que por discapacidad, interés, o restricción (vaya usted a saber de quién) se alimentan o divierten de lo que nosotros llamamos humanidad, que bien a bien, quien sabe que es.

Termino diciendo, aunque parezca solido, todo es energía atrayéndose o repeliéndose, todo es vibración en fase, desface o interfase; la fase crea, el desface descompone y la interfase anula.

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