domingo, 29 de septiembre de 2024

¿Porqué dejé de buscar OVNIS?




Desde mis veintitantos investigo el fenómeno OVNI, no solo soy estudioso del tema, sino que también he sido testigo, y no una, varias veces. No tengo duda de que lo que he visto coincide con lo que han visto miles de personas a través de las décadas, sino de los siglos. Estoy seguro que la presencia de inteligencias no humanas, nos ha acompañado desde siempre y muy probablemente, nuestra historia esta íntimamente ligada a su existencia. Lo dije en mi libro "La otra realidad" y lo mantengo, no estamos solos, ni lo hemos estado nunca; basta entender que matemáticamente es imposible que no existan en el Universo millones de civilizaciones como la nuestra, y que las infranqueables distancias que nos separan de ellas, sean solamente un sencillo tecnicismo para inteligencias que nos llevan miles de años de progreso científico. Sin embargo, tras años de leer historias de encuentros con extraterrestres, llego a la conclusión que sus incongruencias son irresolubles, su permanencia inexplicable y su protagonismo risible. Cuando deberían ser el tema por excelencia, son la burla de cuanto incrédulo opina, sin saber, que son una farsa; y no les falta razón, la inconsistencia y timidez se estos viajeros interplanetarios es decepcionante. No obstante, no es por esto que decidí dejar el tema por la paz; si lo hice, fue por que entendí que este fenómeno esta vinculado irremediablemente a otra fenomenología que lo abarca y define irremediablemente; la percepción y la conciencia. EL fenómeno OVNI se vale de nuestro pensamiento para hacerse presente y se acopla a nuestras creencias para ser tolerado. Desde este punto de vista, este fenómeno puede presentarse como cualquier cosa en la que creamos, y está a la par de cualquier otro fenómeno sobrenatural. Para entender el fenómeno OVNI hay que ir más profundo, a la psique humana; grabar objetos que brillan en el cielo, luces que aparecen y desparecen, formas imposibles en campos de cultivo, sonidos que vaticinan el fin del mundo; solo prueban lo infinitamente manipulable que es la percepción y la conciencia. Tras treinta años de ardua búsqueda puedo decir que el fenómeno OVNI, es más producto de lo que creemos, que de algo que venga de los confines del universo. No hay mentiras ni mala fe, los miles de testigos que decimos que vimos un OVNI, o que subimos a una nave, o que grabamos a un ser no terrestre, no mentimos; la experiencia fue real, pero solamente en la imaginación de los que la atestiguaron. No es que lo hayan inventado o que hayan alucinado, simplemente algo, en su contexto de realidad, pudo haberlo ocasionado de manera muy personal. No son pocos los encuentros con entidades sobrenaturales, en donde la comunicación se da únicamente entre la persona contactada y una entidad invisible para todos los demás. Lejos del nombre que le queramos poner, existe una voluntad que desea hacerse presente en nuestra realidad, e influir en nuestras decisiones, para bien o para mal. Esta entidad, que seguro reside en un "más allá" de nuestro consciente, puede presentarse como energética o material, etérea o consistente, añorada o temida; dependiendo del tipo de interacción que les convenga. Para decirlo simple, no es lo que se ve, es el proceso que lo hace visible. Este puente que traduce la energía invisible en realidad tangible, puede que sea susceptible de ser manipulado, y si esto es así, investigar OVNIS, fantasmas, o milagros, es segmentar una parcela que da los mismos frutos. Averigüemos primero cual es el vinculo que liga nuestra conciencia a la realidad, y responderemos de tajo, a todo este tipo de fenomenologías que hoy llamamos sobrenaturales. No podemos investigar extraterrestres, si ni siquiera sabemos si hay un Universo que investigar.