¿Qué es la vida? ¿una ilusión, una simulación, o un sueño? ¿Y la muerte? ¿un despertar, o la verdadera realidad?
Desde filósofos, hasta científicos y místicos, comparten con matices esta pregunta. Unos señalan que la existencia es una consecución de vidas cuyo objetivo es el crecimiento espiritual del ser que va habitando múltiples cuerpos durante su evolución; otros afirman que la existencia es una realidad en donde una máquina biológica da consciencia a una entidad que vive por vivir, hasta su muerte para siempre; y otros sostienen que la vida es un gran vacío, donde lo sólido y tangible es una ilusión, que el universo es una realidad holográfica y que presente, pasado o futuro son lo mismo, todo radica en la velocidad en nos movamos para alcanzar ese tiempo.
Si la vida se trunca con la muerte, no debería haber consciencia que sobreviva a ello, y ningún vestigio del fallecido debería ser detectado o interactuar con nuestra realidad; sin embargo, desde antiguo existen evidencias de lo contrario, evidencias que confirman que tras la muerte, la entidad que ocupó el cuerpo que ahora yace inerte en una tumba, no ha dejado de existir. Desde leyendas, hasta testimonios de personas que perdieron momentáneamente la vida, encontramos cientos, sino miles de historias que afirman que luego de descarnar, la energía vital puede, momentáneamente, seguir en contacto con nuestra realidad. En este sentido, y como ya mencioné, habría tres caminos muy bien definidos que describen con exactitud el contacto entre el mundo de los vivos y los desvividos, estos serían:
En primer lugar, están los mal llamados fantasmas, entidades energéticas que, por alguna razón, deciden no quedarse en la luz y regresan a nuestra realidad, apareciendo y desapareciendo a placer, dejando trazos de su presencia en videos donde objetos inertes se mueven solos, o en grabaciones llamadas psicofonías, donde voces inaudibles al oído humano dejan huellas audibles en cintas analógicas o digitales.
Las ECM (experiencias cercanas a la muerte) serían el segundo tipo de evidencias de que hay un mundo más allá del nuestro, no son pocas las personas que tras un accidente, o luego de una operación que se complicó, tuvieron una parada cardiorrespiratoria y narran con detalle lo que sucede durante su RCP (resucitación cardio pulmonar), estas personas pueden describir a los doctores que las están interviniendo, sus acciones, los instrumentos que utilizan y en casos sumamente sorprendentes, dicen ver lo que sus familiares o seres amados están haciendo en ese preciso momento, aunque estos se encuentren a miles de kilómetros de distancia. Durante este viaje al más allá, que desde el punto de vista de la ciencia se denomina "muerte clínica", los pacientes dicen ver seres queridos fallecidos, o supuestamente vivos que, ellos ignoraban que habían fenecido en ese preciso instante; hasta personas ciegas o sordas de nacimiento, podían, en ese momento, distinguir los colores, los aromas, y los sonidos con nitidez. ¿Cómo entender el sentimiento de un chico que durante este letargo conoce a un hermano mayor que murió durante su alumbramiento y del cual jamás le hablaron sus padres? y ¿Qué decir de aquellas personas a los que entidades les revelan sucesos de su futuro, que luego con el tiempo llegan a ser realidad? ¿Cómo procesar el hecho de que personas con enfermedades terminales, durante este interludio entre la vida y la muerte, regresan sin síntomas y en remisión total? La ciencia no tiene explicación para esto, ni la tendrá nunca, si necia, sigue estudiando estos fenómenos desde el materialismo puro.
En tercer lugar figura la fenomenología de lo que se es conocido en muchas religiones, como reencarnación. Igual que en los dos casos anteriores, hay decenas de evidencias que prueban que personas vivas, recuerdan haber tenido una vida anterior, con datos contundentes que corroboran sus afirmaciones. Niños que dan nombre y apellido de sus cónyuges o padres anteriores, que pueden dar direcciones y describir con detalle su antigua profesión y la manera en que perdieron la vida, serían ejemplos de ello. No son pocos los casos de personas rencarnadas que volvieron a encontrarse con sus seres amados de esa otra vida que dejaron.
Así entonces, mencionaré algunos ejemplos concretos y bien documentados de lo antes citado, para que este discurso no quede simplemente en dichos pasajeros sin sustento.
2.1 Seres descarnados que contactan con seres encarnados.
Desde tiempos inmemoriales, las anécdotas de fantasmas han estado presentes en la historia de la humanidad. En efecto, Martin Lutero ya narraba en 1521 que durante el movimiento religioso que terminó con el nacimiento del protestantismo, vivió un caso de fantasmogénesis, en donde una entidad lo molestaba durante sus oraciones. Otro caso es el de Plinio el joven que narra la experiencia de Atenedoro. Este, confiado en que podía enfrentar los espíritus de una casa, decide comprarla a buen precio y enfrentar a los espíritus ahí presentes. Uno en particular, insiste en que su cuerpo esta emparedado entre sus muros. Cuando Atenedoro logra hallar el lugar exacto en donde se encontraban los restos del espectro, confirma que, efectivamente, ahí había un esqueleto encadenado. Hoy en día, la tecnología nos permite filmar eventos en donde objetos se desplazan solos y grabar voces inaudibles al oído humano en forma de psicofonías.
Veamos algunos videos:
1 ¿Qué provoca que salten por los aires las latas sobre el mostrador en este KFC, qué mueve las lamparas? Si fue una corriente de aire, habría que pensar porqué solo mueve dos de las lamparas y no la tercera.
6 ¿Qué o quién mueve este globo, dirigiéndolo hacia donde está el personal sanitario? ¿El aire a condicionado? Pero ¿Cómo puede dar vuelta exactamente en la puerta y entrar?
7 ¿Con quién habla este vigilante? ¿Cómo se abren las puertas automáticamente si nadie entra? ¿Para quién es la silla de ruedas?
Luego de ver el video y corroborar en la bitácora de vigilancia los datos de la persona que dijo el vigilante haber registrado, personal del hospital dio fe que la persona registrada correspondía a una mujer de edad avanzada que solicitaba subir al noveno piso al cuarto 915, en el cual una mujer con el mismo nombre había fallecido 48 horas antes. Esta información está debidamente verificada y fue nota en los principales medios de información
https://www.youtube.com/watch?v=Gsh0V4PGK2A&list=PLAr1F67YGQjc7Q-ddwswY-RYLlE4lgpZL&index=85
8 En este caso, un vigilante comienza a hablar con un colega llamado Jacinto, hasta que es interrumpido por su supervisor que le indica por mensaje, que la persona con la que él dice conversar acababa de fallecer y que por esa razón no había llegado a tiempo. El vigilante termina la conversación con dicho colega, y es hasta que este desaparece, cuando lee el mensaje y sale despavorido.
9 En este video un vigilante en Estados Unidos habla con una mujer llamada Abigail, hasta que le indican que no hay nadie ahí y que la mujer con la que dice el estar hablando murió hace 2 años.
J.J. Benítez cuenta el caso de un militar en la primera guerra mundial que tras quedar semiciego por un granada que estalló cerca de él, recibió ayuda de un compañero de batallón que, de la nada, apareció en el campo de batalla y lo guió hasta dejarlo a salvo tras las líneas enemigas. Nada sorprendente más allá de lo heroico de esta acción, hasta que le comparte la experiencia a otro soldado de esa misma agrupación y este incrédulo lo corrige diciendo que eso es imposible, porque ese compañero había muerto meses antes, en ese mismo campo.
También sé de buena fuente que semanas después de la muerte por infarto del abuelo de mi hijo, un conocido cercano a mi exmujer, que desconocía la muerte del señor Mauricio, le aseguró haberla visto en una concesionaria de automóviles junto con sus hermanas, su madre y, por increíble que parezca, su papá fallecido, el cual las acompañaba en ese momento.
Pero no hay nada mejor que hablar en primera persona, y compartir lo que me sucedió a mi y a una amiga el día que íbamos a una reunión a casa de sus padres. Pasábamos un puente estrecho de dos carriles, uno de ida y otro de vuelta, por donde circulaba también un inmenso tráiler doble remolque de Coca-Cola, con el espacio justo para no tocarnos; cual va siendo mi sorpresa cuando del lado izquierdo del doble remolque, junto al barandal del puente, aparece a 4 metros del auto, un hombre joven, de apariencia desaliñada, casi vagabundo, caminando sin sentido y totalmente desorientado. En ese momento, no reparé en lo imposible del caso, y le dije a mi amiga que el tipo que acabábamos de ver, había tenido mucha suerte, porque bien podrían haberlo atropellado; y no solo por las dimensiones del doble remolque, sino por lo fuera de sí en que se encontraba y la ausencia de espacio entre él y la orilla del puente, que no contaba tampoco con banqueta . En ese momento mi amiga no me respondió, así que insistí en mi comentario, solo para escucharla decir que no sabía de qué le hablaba, porque no había visto a ningún sujeto pasar junto a nosotros, cosa imposible porque si yo lo vi, ella tendría que haberlo visto también, y no solo porque ambos mirábamos hacia la misma dirección, sino porque estaba muy cerca del auto para no haberse percatado. En el camino analizamos lo sucedido y todo cobró sentido, era imposible que alguien intentará caminar sobre ese puente, principalmente por su estrechez y la ausencia de banqueta para hacerlo con seguridad; de hecho, en más de diez años que lo he atravesado desde que lo construyeron, jamás he visto a nadie cruzarlo hasta esa ocasión. Además, la expresión del sujeto distaba mucho de entender la gravedad del momento, era como si no se diera cuenta, como si estuviera ido, y por lo tanto, no consciente de las medidas de precaución necesarias para evitar ser arrollado por cualquier vehículo, más si es uno de esas dimensiones que apenas dejaba espacio para que yo también pasara, de hecho, si logré ver a esta entidad, fue gracias a que decidí no adelantar al tráiler hasta salir del puente, por temor a ser golpeado por él. Considero entonces imposible que un ser humano, en esas condiciones, hubiera salido ileso, para mi no hay duda, esa entidad no estaba ya entre los vivos, y lo confirmó el hecho de que mi amiga no hubiera podido verlo a cuatro metros de distancia. Y aquí quiero hacer un paréntesis, de ser cierto lo que cuento, me pregunto, ¿Cuántas personas descarnadas habremos visto en nuestras vidas sin darnos cuenta? porque de no ser por mi amiga, nunca hubiera pensado que estaba viendo un fantasma; esta idea hollywoodense que los espíritus tienen una apariencia espectral, no siempre es así y pueden pasar frente a nosotros como personas normales, sin que nosotros percibamos que ya no están encarnados, como en el caso de los tres vigilantes de los videos anteriores.
Por último, les comparto una experiencia también personal que evidencia de lo que hablo en este ensayo. Yo no tuve la suerte de ver a mi madre luego de fallecida, sin embargo en los meses subsecuentes a su partida, las cosas cambiaban de lugar o desaparecían sin razón, las luces de la casa titilaban cuando había discusiones y el timbre de un antiguo teléfono de disco, del que solo se podían hacer llamadas pero no recibirlas, repicó tres veces en tres días consecutivos, hasta que contesté y confirmé que era una llamada para mi madre, de parte de una mujer desconocida, que ignoraba que había fallecido, pero que tenía la urgencia de saber de ella, porque además de la amistad, le vendía cremas faciales que no supe si liquidó, o le dio pena cobrar luego de enterarse de su deceso. Todo esto terminó el día en que vino a la casa una amiga, que no sabía que era sensitiva, y que por supuesto, desesperada, terminó por decirme lo que mi madre le rogaba comunicarme; así me enteré que ella estaba bien, que decía no poderse comunicar conmigo y que debía cuidarme. Lo increíble del caso, además de lo ya narrado, es que ella no sabía de la existencia y deceso de mi madre. Hasta la fecha, siguen desapareciendo cosas que luego vuelven a aparecer en lo mismos lugares donde se habían buscado, casi como si, de manera sutil, esta entidad, quiero pensar mi madre, desea decirnos que no hay nada que temer, que sigue ahí, velando por nuestro bien.
2.2 Seres encarnados que descarnan por un corto periodo de tiempo y luego regresan a su estado encarnado. Casos de ECM
Por otro lado, también son incontables los testimonios de personas que tras algún accidente, infarto cerebral o paro cardiaco, cuentan que lejos de tener una experiencia negativa en el momento que esto sucedía, su sensación fue de bienestar y felicidad, dicen también que podían ver a familiares fallecidos que les daban la bienvenida, o a seres de luz que les brindaban paz y plenitud. También contaron que estas entidades les explicaron que no podían permanecer ahí, a pesar de su enorme deseo por quedarse, y que debían regresar a su cuerpo, que aunque maltrecho, albergaba todavía la esperanza de sustentar vida. Relatos increíbles describen como estas personas fueron capaces de salir de su cuerpo, verse a sí mismos y observar el entorno del lugar en donde se encontraban, describiendo detalladamente, las conversaciones y los instrumentos que se utilizaban durante la operación. Un hombre, por ejemplo, narra que en ese estado, fue capaz reconocer las zapatillas de una enfermera que por las prisas, no pudo calzarse los zapatos de quirófano y tuvo que asistir la operación usando los mismos tacones con los que llegó al hospital.
Regresar a la vida en otro cuerpo es difícil de aceptar, hasta que la contundencia de las evidencias nos hace plantearnos que esto puede ser verdad. Jenny Cockell murió en 1936 a una temprana edad, tras las complicaciones por el alumbramiento de su séptimo hijo, y con la angustia de dejar a la deriva a siete niños necesitados de su presencia. Años después, nació Mary Sutton que decía saber que en otra vida se llamaba Jenny y cuyo objetivo era buscar el paradero de sus hijos. Luego de una entrevista con la BBC, un granjero que reconoció la historia de Mary, la llamó para ponerla en contacto con una de las personas que ella identificaba como su hijo, que tras conocerla, vio en ella, rasgos muy parecidos a los de su madre fallecida y la puso en contacto con otros tres de sus hermanos que igualmente corroboraron su impresión. No menos sorprendente es el caso que presentó el Dr. Elli Lash. En la zona de los altos del Gholan, nació un niño con una marca en la cabeza que hizo pensar a los ancianos de la tribu que probablemente este tenía una vida pasada relacionada con esa marca. Cuando el niño llegó a la edad de tres años, edad en que los ancianos daban validez a la voz de los pequeños, el chico afirmó que de adulto había sido asesinado con un hacha por un vecino y lo señaló en vida, indicando el lugar en donde este había escondido su antiguo cuerpo. Ante las evidencias, al asesino no le quedó más remedio que aceptar su culpabilidad y fue condenado. Y qué decir del caso de Rayan Hammons y Martin Marty. El primero, que a la fecha sigue vivo, recuerda que en su vida pasada fue un extra de cine y representante de artistas, llamado Martin Marty. El chico afirma que en su vida pasada había tenido una vida glamorosa y que era un miembro destacado de la farándula americana de los años treintas. En esa vida había tenido tres hijos y suficientes recursos para darse una vida de lujos. El padre de Rayan, Kevin Hammons, investigador de la policía de Oklahoma, decidió indagar el caso, consultando todo tipo de libros y películas de artistas de principios del siglo pasado. En una de estas, su hijo reconoció a uno de los amigos de Martin Marty y así mismo, durante la proyección de la película "Night after night". En ese momento, también pudo reconocer la foto de su última esposa, entre varias fotos al azar, supo identificarse en una foto donde aparecía más avejentado, y reconoció entre distintas fotos de niños, a su hija, cuya característica era, según Rayan, que nunca le hacía caso, historia, por cierto, que certificaría la propia hija de Martin Marty añadiendo además, que era cierta la aseveración de que a su padre le gustaba bailar, ya que había sido bailarín de broadway. Muy notable es también el caso de un niño llamado James que desde pequeño decía amar todo lo que tuviera que ver con aviones de guerra y conocía detalles imposibles de esas aeronaves para un niño de 2 años, cito, por ejemplo, el día en que corrigió a su madre al indicarle que lo que ella consideraba una bomba, era en realidad un depósito de combustible. A muy corta edad comenzó a padecer pesadillas en donde un avión "corsaire" era derribado y se estrellaba en el mar con él a bordo. El caso se puso serio cuando el niño les dijo a sus padres que en su otra vida había sido piloto de guerra y que había muerto en combate en el pacífico derribado por aviones japoneses. Las investigaciones de los padres los llevaron a descubrir que el niño decía la verdad y que había un piloto llamado James Jr III que había sido tripulante del portaviones Nathoma de bandera americana, tal y como James se los había dicho. Curioso que el chico hubiera nombrado a tres de sus juguetes preferidos, con tres de los nombres de quienes fueran compañeros de James Jr III en el portaviones. Otro argumento que complementa la fenomenología de la reencarnación, son las marcas, malformaciones, enfermedades y fobias de nacimiento. Este es el caso de un niño de solamente un año y seis meses de edad que tuvo que ser operado de emergencia por una fisura en su corazón, exactamente del mismo tamaño del calibre de la bala que 30 años antes había matado accidentalmente a su abuelo. Y qué decir de una niña india que al nacer tenía marcas en su costado izquierdo, debidas al accidente que dijo tener cuando en su vida anterior había sido un chico de 19 años que había sido atropellado por las ruedas de un camión de rediles. En esa vida, cuenta la niña, había pertenecido a una familia que tenía un negocio de incienso y había fallecido durante una entrega de dicho material. Sus padres no cejaron en el intento de dar con el paradero de este malogrado chico, hasta que finalmente encontraron a la familia cuya historia certificó hasta el último detalle. Por último, no puedo dejar de mencionar dos casos que me doy la licencia de compartir, porque son sumamente cercanos, aunque me reservaré los nombres por cuestiones de confidencialidad. Una amiga, que sobra decir que es por demás hermosa, tiene una característica marca de nacimiento alrededor de ambos codos, que baja por los antebrazos y termina en los brazos y la espalda superior. A primera vista, dicha marca, parece una quemadura, pero si uno observa con cuidado, no lo es, solamente da la impresión de serlo. Lo primero que resulta sorprendente es que cuando se unen los codos cerrados a la altura de la cabeza, se puede ver un continuo que va de un brazo a otro, como si fuera un rompecabezas en donde los vórtices embonan perfectamente, es como si los antebrazos hubieran sido escudos para defenderse de un calor intenso. Igualmente no puedo dejar de mencionar que su hermano tiene las mismas marcas, pero en los muslos, como si ambos hubieran estado en alguna especie de conflagración, a cuyas heridas podrían haber sucumbido. El otro caso es el de mi hijo de 16 años que aunque no dice haber tenido una vida pasada, mi cercanía con su familia materna, me ha hecho notar una serie de elementos que lo vinculan con su abuelo. Mi hijo, nació un año y medio después de la muerte del abuelo, y hoy su parecido físico con él es notable, y aunque esto puede ser fácilmente explicado por el parecido que mi hijo tiene con su madre y esta con su padre; no explica su mismo carácter afable y rebelde que también se ha desvelado con los años. Su abuelo tenía dificultades para conciliar el sueño y no podía dormir sin la televisión o la luz encendida, al igual que mi hijo que duerme con el televisor prendido. Por último, y no menos importante, ambos comparten una hipersensibilidad al calor que aún en invierno, les impide dormir con pijama; usan el pelo largo y detestan los deportes, al contrario de mi, que llevo el pelo corto y amo todo evento deportivo. En síntesis, mi hijo no tiene mucho de su padre, ni de su madre, aunque la convivencia sea constante, y es inexplicablemente parecido a su abuelo, sin que se hayan conocido.
Conclusión
Si a pesar de la muerte y de la pérdida irreparable de la esencia de una persona, existe evidencia de que esta puede descarnar temporalmente y regresar, como en las ECM; o descarnar definitivamente y regresar en otro cuerpo, como en los casos de la rencarnación; o descarnada puede ponerse en contacto con los encarnados e interactuar con ellos y sus objetos; entonces la muerte no puede ser lo que nos han contado, debe ser una etapa en un camino cuyo destino desconocemos pero que viene de lejos y continúa mucho más allá de lo que creemos.





